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Viernes 31 de agosto de 2018
Sin educación
veremos salir
el producto
de las minas
sin que quede
la riqueza
Fundemos escue-
las en cada ba-
rrio, en cada
departamento, y
habremos de centuplicar
nuestras fuerzas.
Las minas nos ofrecen un
vasto campo de trabajo.
Pero sabed que las minas
producen el capital hecho. Y
el capital emigra en busca de
goces y seguridad.
Y como Potosí, Puno, Co-
piapó, y otros centros mi-
neros famosos, verá San
Juan salir millones de sus minas y
pasar por sus puertas sin dejar se-
ñales duraderas de su existencia.
Preparémonos por un vasto sis-
tema de educación a detener aquí
el capital convertido en propiedad y
riqueza propia a medida que salga
de las minas”.
(Discurso del 10 de julio de 1862, al
colocar la piedra fundamental de la
Escuela Sarmiento)
“
Asombra el número de niños
que se encuentran en la bar-
barie en los barrios y villas que
he recorrido en estos días.
Señores: los ricos pagan con su fortuna
entera y a veces su vida en las revuel-
tas, las invasiones y saqueos, la deuda
que no pagaron en pequeña cantidad a
los niños de su barrio, educándolos
para que amen, respeten y aumenten la
propiedad en lugar de destruirla.
Es imposible decir cómo obra la educa-
ción para mejorar la condición del hom-
bre. El sólo hecho de ir a la escuela, de
obedecer a un maestro, de no poder en
ciertas horas abandonarse a sus instin-
tos, bastan para docilizar y educar a un
niño, aunque aprenda poco.
Este niño que ha sido domesticado, no
dará una puñalada en su vida y estará
menos dispuesto al mal.
Ustedes conocen el efecto del corral
sobre los animales indómitos. Basta
reunirlos para que se amancen al con-
tacto del hombre. Un niño no es más
que un animal que se educa y dociliza”.
(
Discurso del 7 de diciembre
de 1862, en Concepción, sobre
urbanización de esa población)
Los ricos pagan con su fortuna entera lo
que no pagaron en cuotas para educar a los niños
Los padres descargan sobre los maestros la educación
de los hijos mirándolos como un sirviente asalariado
“
“La educación primaria en
Escocia ha brillado mucho
antes que en Inglaterra y
convirtiéndose desde tem-
prano en institución y en ciencia. Llá-
manse en Escocia parroquiales, las
escuelas porque el párroco está encar-
gado de ellas. Y como la iglesia no pu-
diese crear impuestos para su sostén,
imaginó un medio que tomaba de las
instituciones religiosas.
En Escocia toda familia paga al maes-
tro una primicia del fruto de sus labo-
res, enviando al maestro una medida
de trigo, de cebada o de papas, según
lo que ha sembrado o recogido.
Esta institución patriarcal pone al al-
cance de los acaudalados el medio de
pagar la deuda inmensa contraída con
el maestro. Y conserva éste el carácter
de miembro de cada familia. Pues el
maestro es el segundo padre de los
niños y acaso aquel, a quien deberán si
son pobres, desenvolviendo su inteli-
gencia.
¿Por qué no se conserva esta bella
costumbre entre nosotros? ¿Por qué la
primicia olvidada ya como contribución
voluntaria no se comparte con el maes-
tro? ¿Por qué el padre y la madre des-
cargan sobre los fatigados hombros del
maestro la pesada carga de la educa-
ción de sus hijos, mirándolo como un
sirviente asalariado si le retribuyen su
penoso trabajo en dinero o como un ex-
traño si es un funcionario público?”.
(Discurso del 10 de julio de 1862, al co-
locar la piedra fundamental de la Es-
cuela Sarmiento)
“
OPINIONES
C
reo que Sarmiento se amar-
garía porque la excelencia
educativa ha caído vertigino-
samente. En los últimos 30 años pa-
samos de aquellos profesores
eméritos, que eran todo un personaje
que había que escuchar en silencio
por su capacidad, por su sabiduría,
por su experiencia, a tener profeso-
res que están al mismo nivel de los
alumnos o ligeramente superiores.
Por otra parte, la educación no sigue
la evolución tecnológica que Sar-
miento hubiera aplicado. Tenemos un
sistema educativo de hace 50 años y
los alumnos no tienen ningún interés
porque las maestras, los profesores
de la secundaria y de la universidad
emplean una metodología que no se
usa en ningún lugar en el mundo. Te-
nemos que pegar un salto cuantita-
tivo y cualitativo en la calidad,
fundamentalmente, del nivel de los
profesores, que sea realmente gente
que merezca llamarse profesor. Lla-
marte profesor era un prestigio muy
grande ahora es inexistente porque
no te prestigia demasiado.
Además, hay dos problemas: por un
lado, el gobierno que no se ocupa de
la educación y por otro, tampoco la
universidad dispara ninguna nueva
idea y eso también hace que sea
triste.
Fundamentalmente hay que modifi-
car la parte de adaptación a los nue-
vos sistemas, a las nuevas
tecnologías. Hoy hay que insertar al
alumno en el sistema y muchas veces
hay profesores que no lo conocen por-
que es gente grande que ya no aprendió
en su momento.
Es fundamental adecuar los presupues-
tos. Yo llegué a San Juan en el año 62 y
en el segundo año, me gané una beca y
al siguiente, una ayudantía. Una ayudan-
tía que ganaba el sueldo de un maestro.
Hoy el alumno está expulsado, ni fotoco-
pias le dan, todo es para los profesores.
Tiene que haber un debate a fondo sobre
el presupuesto. Una parte debe ir a suel-
des y gastos y otra, a apoyar el sistema
educativo, que también implica suminis-
trarle tecnología a los alumnos.
JAIME BERGÉ, INGENIERO Y EMPRESARIO
“La excelencia educativa
ha caído vertiginosamente”
N
o soy un gran estudioso de
Sarmiento pero sí hay una
serie de rasgos que puedo
identificar, como la idea de la educa-
ción pública, la tecnificación, la mi-
rada positivista más basada en la
comprobación de métodos científi-
cos, de las hipótesis para validar el
conocimiento en la práctica. Esos
son puntos donde ha venido girando
la educación moderna durante mu-
chísimos años y hoy se mantiene
ese enfoque mucho más que otro ho-
lístico, más de formación de la per-
sona. Ahí Sarmiento encontraría
algunas coincidencias con el enfoque
actual.
Creo que la parte que vería quizás
con desagrado, e insisto que es un
análisis muy superficial, tiene que ver
con la desvalorización y la quita del
poder a la educación pública como
método de igualamiento y dar oportu-
nidades a todas las personas, inde-
pendientemente de su condición
económica. Ha habido una prepon-
derancia y un resaltamiento de la
educación privada sobre la pública y
un empobrecimiento de los medios,
entre ellos los docentes, que son los
facilitadores principales. En ese sen-
tido creo que hemos retrocedido y
posiblemente no lo sienta como muy
representativo de lo que él esperaba.
De hecho, él traía docentes de otros
países para mejorar la formación de
los nuestros; fue algo que impuso
sobre todas las cosas.
Con respecto a los cambios necesa-
rios, nombraría dos: uno es una mi-
rada hacia una educación integral,
más enfocada en la persona que en
la formación técnica específicamente.
Ese sería uno de los pilares en que
construiría la nueva educación. Y por
otro lado, sacaría a la escuela de esa
imagen de productora para un sis-
tema que consume personas como
consume combustible. Es decir, yo no
formaría para el trabajo sino que for-
maría para la vida. El trabajo es sólo
una parte de la vida. Eso sería lo que
me parece importante.
ERNESTO CORONA, INFORMÁTICO Y EMPRESARIO
“Hay una desvalorización
de la educación pública”
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