la_cena_de_los_jueves2 - page 211

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JONES
cores, que yo traté siempre de suavizar y
evitar, porque eran ambiciones no conteni-
das de unos o modos distinto de ver. Por
eso, cuando se fue a la lucha estando dividi-
dos, se perdió la elección de diputados
nacionales. Más tarde, señor presidente, se
unieron a mi ruego ya que la fracción que
tenía mayor número de votos, que era la pre-
sidida por el doctor Federico Cantoni, no
quería aceptar por nada de este mundo la
candidatura de mi distinguido ex amigo, el
doctor Lloveras, que yo propuse para gober-
nador de San Juan.
P
or fin, conseguí que viniese a la
capital. En mi casa se conversó y se
habló de la candidatura del doctor
Jones y yo fui el primero en indicarla. Se
dijo después que fue el presidente de la
Nación. No me consta porque esa candidatu-
ra surgió en mi casa, dada la imposibilidad
de buscar un hombre en San Juan, militante
en política que pudiera conciliar los dos gru-
pos del radicalismo.
Yo propuse al doctor Jones, a quien había
conocido desde niño y a quien me unía
una amistad sincera, franca y leal. Lo
perdí de vista durante mucho tiempo y
cuando después nos reunimos, éramos tan
amigos como antes.
Hecho gobernador en San Juan, yo le pedí al
doctor Jones que meditara su situación, que
viera de elegir a los hombres mejores para
colaborar. Le di consejos —discúlpeme la
pretensión la honorable cámara— como un
padre puede darlos a sus hijos, porque cono-
cía mejor que él a los hombres políticos de
mi provincia. No quiso escucharme y no
pudo desenvolverse.
La oposición se propuso en San Juan levan-
tarse contra el doctor Jones y formar el par-
tido que se llama bloquista, fusionando el
partido radical, que presidía el doctor
Lloveras nacionalista y el partido radical
disidente del doctor Cantoni, que son los
que constituyen hoy el bloque radical, con
excepción del señor Lloveras.
¿Quiénes son los que ahora se llaman parti-
do radical oficialista? Oigame esto la hono-
rable cámara, y créame que es la verdad sin
tergiversación de ningún género: los dirigen-
tes de ese partido fueron los principales pro-
pagandistas de la personalidad política del
doctor Cantoni,
fueron los que hicieron, los
que formaron ese ciudadano, los que
agrandaron su personalidad y le dieron
todos los contornos de un caudillo
político.
Esos capitanejos son hoy los directores del
partido político oficialista de San Juan.
E
se partido surgió en San Juan por
un telegrama enviado por el señor
Beiró, cuando los hombres que for-
maban parte del partido radical presidido
por el doctor Eduardo Baca, disgustados con
el gobernador, se retiraron. Entonces se
organizó ese nuevo partido.
¿Cómo nació a la luz pública? Señor presi-
dente:
nació sietemesino, sin vida; por eso,
sus padres hicieron lo que hacen casi
siempre los padres cuando nace una cria-
tura de imposible existencia, que para
bautizarla le ponen todos los nombres de
los santos más milagrosos del calendario:
le llamaban y le llaman partido radical
jonista, partido radical irigoyenista, par-
tido radical zavallista, partido radical llo-
verista...
Pero es inútil; cuando un organismo nace
mal y están atrésicos sus órganos por neo-
plasia funcional, se muere.
Ese partido político dejará de existir el día
que se retire la intervención, porque está
formado por empleados públicos de la
Nación y de la Provincia.
Han de recordar los señores diputados que
después de la tragedia de Pocito, con la cual
vuelvo a repetirlo, yo no me solidarizo, con
la cual no tengo nada que ver porque soy
tan cómplice de ella como del crímen de
Mateo Bancks en el Azul. (Risas)...
Sr. Lloveras.
—El señor diputado ha ido a
visitar a los criminales.
Sr. Quiroga.
—Ya le voy a decir... Voy a
decir toda la verdad con la sencillez que me
caracteriza sin ínfulas de orador como el
señor diputado. (Risas).
Después de ese crímen político se formó en
San Juan una situación desesperante, el peor
borrón de nuestra historia contemporánea en
los anales políticos argentinos: un ciudadano
desconocido allí, empleado en la administra-
ción de justicia, asumió el mando de la pro-
vincia con la protección de la policía y con
la colaboración del ministro de gobierno del
señor Jones y de otros ciudadanos formó
una especie de tribunal de salvación pública.
Se tomaba presos a los ciudadanos no respe-
tándose a nadie ni a los ancianos ni a las
mujeres. Se llenaron las cárceles con más de
300 personas y hubiera sido necesario
emplear un procedimiento análogo al que se
empleó durante la revolución francesa, en
“Después de ese crímen
político se formó en
San Juan una situación
desesperante....
Se tomaba presos a
los ciudadanos no
respetándose a nadie ni
a los ancianos ni a las
mujeres. Se llenaron las
cárceles con más de 300
personas y hubiera sido
necesario emplear un
procedimiento análogo
al que se empleó durante
la revolución francesa,
en que se hacía desapare-
cer a la gente embarcán-
dosela en balsas que
en un momento dado
se iban a pique.”
Marcial Quiroga
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