la_cena_de_los_jueves2 - page 79

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JONES
E
xcúseme el señor director y tam-
bién los lectores habituales de Los
Andes. Excúseme sobre todo
aquel pueblo sanjuanino tan gentil y hospi-
talario siempre, acaso el más hospitalario
de la república, si las impresiones que han
de reflejarse en los párrafos que siguen,
pudieran contener ligerezas o errores de
apreciación, explicables por el escaso tiem-
po que el cronista ha debido permanecer en
la ciudad vecina.
No es posible en el transcurso de breves
días darse cabal cuenta del estado de espíri-
tu de un pueblo, de los sentimientos que
comparte la mayoría y sobre todo de la ten-
dencia política que atrae un caudal más res-
petable de voluntades.
Confesamos paladinamente que la misma
noche de nuestra llegada, sufrimos una
decepción notoria. Creíamos encontrar cal-
deado el ambiente, enardecidos los ánimos,
a los ciudadanos viviendo con el arma al
brazo, las patrullas policiales cabalgando
por las solitarias calles.
Todo lo contrario pudimos constatar sin
embargo. El silencio, la indiferencia, la
despreocupación no es extraña en una parte
importante de la población, no obstante la
gravedad del momento institucional y polí-
tico por que hoy pasa la provincia de San
Juan.
El comentario recogido en los más diversos
grupos, no es apasionado, vehemente, vio-
lento. Los más exaltados opositores, se
hallan evidentemente cansados de las
luchas políticas, largas y estériles, de los
fracasos contínuos en el propósito de orga-
nizar gobiernos de orden y de progreso, de
conciliación y de bienestar para todos, sin
más finalidad que la del interés público.
Parecería que una preocupación de fatalidad
musulmana influyera en el apocamiento de
la conciencia y la rebeldía colectiva.
El sinó, el “está escrito” del Corán desarti-
cula las energías y afloja todos los múscu-
los de la virilidad.
—¿Para qué luchar? —,
nos contestan en
un grupo que interrogamos—.
El presiden-
te Irigoyen está dispuesto a sostener a
Jones, a sangre y fuego, contra viento y
marea, mal pese a todo el pueblo de San
Juan. Será inútil intentar nada.
Nos encaminamos a un grupo diametral-
mente opuesto y allí nos dicen:
—Pero si el gobernador Jones no es
malo, es un hombre bien intencionado,
escrupuloso en la inversión de la renta
hasta llegar a la tacañería; no van a
tener otro mandatario mejor. Eso sí, no
es político, no es hábil para desarmar las
ambiciones de los que pretenden hacer de
la cosa pública un “modus vivendi”; se
deja extraviar por la influencia de un
grupito de nulidades que le rodean, acon-
sejándole los más inocuos atentados a la
ley.
Miramos en torno, buscando un testimonio
tangible que oriente el juicio respecto a la
obra de este gobernante discutido y no
Cómo influía la prensa
EN EL ESCENARIO SANJUANINO
La lucha de los hombres y la suerte de las instituciones
Mendoza,
Los Andes
, 13 de junio de 1921.
Los Andes
Aspecto del conjunto a vuelo de pájaro
Impresiones del enviado especial de “Los Andes”
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