la_cena_de_los_jueves2 - page 90

85
JONES
“Algunos hombres están proclamando
indirecta y aun directamente,
la muerte de vuestro gobernante.
Pretenden con esta prédica, fuera
de toda ética social, perpetrar la
indigna acción que en otros tiempos
manchó la historia de este pueblo,
cuando primaban las tendencias
bárbaras”
través de millones de años.
Es, simplemente, una continuación.
Pero no hay tendencias distintivas en la
juventud de este pueblo.
No existe un deseo o
un ideal que reuna a todos los jóvenes.
Creo haber provocado en la provincia un
movimiento evolutivo tendiente a satisfacer
las necesidades de las sociedades modernas.
No es más que la consecuencia del movi-
miento creado por el presidente Yrigoyen, en
el pueblo primero y en el gobierno después.
Pero observo que la juventud no alienta
unida los cambios.
Igual que entre los mayores, hay detractores
y gente que con toda su alma apoya esta evo-
lución.
¿Dónde están los mejores?
¿Entre los detractores o entre los que desean
y propician la evolución?
¡No lo sé!
Pero sí sé que para ser los mejores
hay que
tener el espíritu abierto a todas las grandes
iniciativas.
Los mejores no son fanáticos ni sectarios.
Saben descubrir la verdad, reconocen el
error y saben amar.
No desfiguran sus sentimientos ni alteran sus
ideas y sus ideales por interés, vanidad,
orgullo o ambición.
Los mejores hacen coincidir sus ideas, sus
ideales y sus actos, sin contradecirse.
Insisto: no es fácil decir con precisión cuá-
les son las tendencias de la juventud sanjua-
nina.
Pero pienso que una cosa me es dable ase-
gurar:
No será la política actual
(dijo el parlamen-
tarismo, por la crisis que se vivía)
la que
incline a esa juventud.
Creo que finalmente serán los hombres
honestos y de verdad los que más influyan y
no las colectividades, llamense ellas judicia-
les, parlamentarias o partidos políticos,
siempre dando pruebas de combinaciones
oscuras cuando no antipatrióticas y llenas
de interés que hasta a veces es nocivo”.
E
se día 26 de julio de 1921 y ante un
auditorio de jóvenes, Amable Jones
habló de su muerte.
Y esto dijo:
“Algunos hombres están proclamando indi-
recta y aun directamente,
la muerte de vues-
tro gobernante.
Pretenden con esta prédica, fuera de toda
ética social, perpetrar la indigna acción que
en otros tiempos manchó la historia de este
pueblo, cuando primaban las tendencias bár-
baras en muchos de sus factores.
Pienso que eso hoy no existe.
¡Qué digo! ¡Estoy seguro, por honor y honra
de este pueblo!
Pero en todo caso, la muerte es lo más verí-
dico que la ciencia nos ha enseñado a cono-
cer en los seres organizados.
La muerte sólo puede producirse en un ser
viviente.
Y si ello ocurriera a vuestro gobernante, sus
deseos serían que el perfume penetrante que
exhalen los coloides de mi cuerpo en descom-
posición, impregnen a la juventud. Y que la
acaricien constantemente en el transcurso de
los tiempos,
para que exciten las memorias,
desarrollen las ideas del bien y los deseos de
perfeccionamiento, que deben animarla
siempre, a través de las edades”.
Esta tarjeta, con el mensaje que se reproduce, fue distribuida por los seguidores de Amable Jones en junio de 1921.
1...,80,81,82,83,84,85,86,87,88,89 91,92,93,94,95,96,97,98,99,100,...250
Powered by FlippingBook