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Viernes 26 de octubre de 2018
CARLOS GÓMEZ CENTURIÓN,
ARQUITECTO Y ARTISTA PLÁSTICO
“Tenía un exquisito
manejo del color”
VIRGINIA AGOTE, DIRECTORA DEL MUSEO PROVINCIAL
DE BELLAS ARTES FRANKLIN RAWSON
“Pintó sus orígenes, sus
ranchos, su gente, su mundo”
LAURA VALENZUELA, ARTISTA PLÁSTICA Y AMIGA
“Su pasión era la pintura”
IGNACIO GUTIÉRREZ ZALDÍVAR, PROPIETARIO DE GALERÍA ZURBARÁN
“Porque pintó siempre su aldea, fue universal”
SILVINA MARTÍNEZ, ARTISTA PLÁSTICA
“Lo local y particular se
vuelve universal en Pérez”
“Lo que considero más valioso de Mario
es su primera etapa. Es ahí donde él se
mete en el ser, propio de la provincia y de
la aldea. No importa cuál haya sido la
etapa, supo hacerlo en un momento
determinado y ese es el valor, por-
que pudo ver cosas de valor univer-
sal en lo particular. Lográs
reconocimiento en otros lugares
cuándo te plantás en tu lugar. Los
ranchos, los interiores de ranchos,
las orantes, es la base, lo otro es
una derivación. Mario tenía un exqui-
sito manejo del color, era audaz. Vi su
obra en una exposición de la Municipali-
dad de la Capital, pregunté quién era y fui
a su casa a ofrecerle que pintara en mi ta-
ller, sin conocerlo”.
“Son múltiples los aspectos por los
cuales la producción de Mario Pérez
ha trascendido más allá de la provin-
cia y del país. Entre ellos, el evidente
dominio del oficio, la delicadeza de
su factura, la armonía de su paleta, el
particular tratamiento de la luz y la
originalidad de su temática, anclada
siempre y persistentemente en moti-
vos de su propia tierra, de los barrios
de su querido San Juan, al que
nunca abandonó.
Un microcosmo de situaciones coti-
dianas, escenas de la vida diaria, de
gente sencilla y diminuta entretenida
en sus quehaceres, bailes, kermeses
u otros rituales pueblerinos, inmersas
en el inmenso mundo de sus amplios
cielos estrellados cargados de miste-
rio. Con una entrañable sensibilidad y
un profundo sentimiento, realidad y
magia se conjugan, lo cercano e ín-
timo se conecta con el inasequible in-
finito, lo local y particular se vuelve
universal y un inmediato lazo comuni-
cacional transfiere sus vivencias al
espectador que rápidamente descu-
bre y se zambulle en ese delicado
mundo pleno de maravillas”.
“Mario pintó San Juan, su infan-
cia, sus recuerdos, las ferias que
iban por los pueblos, ese cielo in-
menso de San Juan y el horizonte
que no era una línea recta, sino
redonda como el mundo. Todo lo
que él pintó tenía una frescura y
una gracia única...Era una má-
quina de tirar ideas. Sus ganas de
hacer esculturas gigantes, como el
Arca de Noé, para el zoológico de
Buenos Aires, que finalmente no se
dio por los costos. Hizo un proyecto
magnífico de un telón para ese bello
Teatro del Bicentenario. Me decía,
tenés que escribirme un libro. Me
volvía loco. Era un incansable trabaja-
dor y un hombre que amó San Juan
como pocos. Así como le gustaba
tener éxito en el exterior, exponer en
Paris o en Roma, sabía que su hogar
chico era San Juan, por eso pintaba
siempre su aldea y por eso fue univer-
sal, sin dudas”.
EDUARDO ESQUIVEL, ARTISTA PLÁSTICO Y AMIGO
“Con la segunda etapa, Mario
comenzó a tener éxito comercial”
“Llega un momento en que uno se li-
bera de qué van a pensar y pinta li-
bremente, así encuentra un estilo que
lo representa, que es lo que le pasó a
Mario. La primera etapa de su pintura
de una temática muy fuerte. Con la
segunda etapa, considero que comenzó
a tener éxito comercial, quizás más que
éxito de crítica, en el sentido que co-
menzó a vender obra. Llega un momento
en que la obra es un producto que hay
que vender, pero con Mario siempre se-
guíamos en nuestras búsquedas. Como
anécdota, Cristina de Kirchner vivía
cerca de Praxis, cuando Kirchner era
gobernador y comenzó a comprar obra
de Mario y mía. Es complejo y muy do-
loroso hablar de la muerte de Mario”.
Compartimos muchos años desde
que fuimos compañeros en el De-
partamento Artes Visuales de la
Facultad de Filosofía, Humanida-
des y Artes, en la década del ‘80.
Su pasión era la pintura, y su in-
tención de pasar por la escuela de
arte fue tomar herramientas y
contacto con la mayor cantidad de
personas relacionadas con el arte,
quería aprender, pero su carrera
estaba marcada ya con un destino.
Era un hombre sumamente simple,
sin dobles intenciones, y muy ge-
neroso desde el campo profesional
con mucha gente, sobre todo con
los jóvenes.
Con Mario somos hermanos en el
arte y muchos somos los artistas
sanjuainos que quedamos alrede-
“Creo que la obra de Mario trascendió
muy fuerte localmente, más allá de la
transcendencia que tuvo al pasar las
fronteras, que siempre es difícil. Poder
tener un espacio tanto nacional e interna-
cionalmente, por ahí tiene que ver con
otras cosas, pero acá en San Juan tiene
que ver con la conexión con lo propio. Él
era un pintor sanjuanino que prefirió se-
guir viviendo acá, pintó sus orígenes, sus
ranchos, pintó su gente, su mundo. En
una primera etapa de una manera más
clara, con toda la parte de sus ranchos,
con su realismo mágico y luego lo llevó a
una mirada más cósmica. Es decir, se
hace como más universal pero siempre
con el origen de su San Juan.
En el 2013 pudimos hacer una muestra
retrospectiva de la obra de Mario en el
Museo. Yo lo conocí cuando llegué a San
Juan, pero no conocía toda su obra. Fue
un trabajo muy interesante el que hici-
mos con él y el Museo tiene una obra ex-
puesta en la colección de San Juan”.
dor del legado que nos deja Mario
Pérez, con su muerte tan prematura”.